Globalización y No Violencia, Lima, mayo de 2002

Tomás Hirsch

Me han pedido hablar sobre la Globalización. Ya todos hemos escuchado hablar de la globalización. Aún así, me permito sintetizar lo que entiendo por esto ya que con ello dejamos claro los factores de la crisis actual. Globalización es un proceso mundial en que los poderes nacionales, estatales y locales pierden poder a favor de poderes económicos y financieros multinacionales.
Globalización es la homogeneización de las leyes, las constituciones, los modelos económicos para facilitar a los poderes globales el dominio y la riqueza todos los rincones del planeta.
Globalización es llevar a los pueblos a la desesperación generando pobreza y caos, para reorganizarlos posteriormente en un nuevo orden que facilite el control de su estado, de su economía y de su fuerza militar.
Globalización es la transformación de las fuerzas armadas en control del narcotráfico y del terrorismo y en protectoras de la banca y de las empresas transnacionales.
Globalización es el camino que va conformado el primer imperio de verdad mundial.


La crisis que vivimos, no es una crisis mas de tantas que han ocurrido. Se trata de una crisis de alta peligrosidad para la vida humana, en que se nos están derrumbando todas las creencias con las que habíamos construido nuestro mundo. Las ideologías cayeron, el estado nacional se privatizó, los políticos perdieron toda credibilidad, y de las instituciones religiosas los diarios publican noticias que nos parecen "increíbles". Todo lo que creímos que eran verdades naturales, para siempre, está siendo barrido por el huracán de la historia. Ideologías y creencias están heridas de muerte o son arrastradas a esa enfermedad llamada fanatismo y fundamentalismo. Todavía está en pie la religión del dinero, con sus bancos, verdaderos templos de la decadencia; pero veremos cuanto más dura, ahora que todo se les desmorona, como está pasando en estos meses en Argentina. ¿Seguirá por mucho tiempo la gente creyendo en un sistema bancario y económico que les roba hasta el último peso de sus ahorros?.

La crisis no es algo negativo. Crisis son esos momentos en que lo que está estable y fijo, se desestabiliza para cambiar de etapa. Estamos en una gran crisis, y es por tanto una gran oportunidad para encontrar una respuesta que transforme al ser humano y a la sociedad. Las crisis son momentos de crecimiento y si los individuos o las organizaciones encuentran las respuestas adecuadas restablecen el equilibrio y continúan su camino evolutivo. De no hacerlo, corren el riesgo de desaparecer.

En toda esta crisis, hay una creencia que continúa en pie y es la creencia en la violencia. Se tiene fe en la violencia. Se cree que la única forma de responder a la violencia es con mas violencia. Estamos destruyéndonos y esta creencia sigue en pie. Tal vez ha llegado el momento de perder la fe en la violencia y construir una nueva sociedad. La violencia nos ha acompañado desde muy antiguo. Desde el hombre cazador hasta el hombre moderno constructor de sociedades complejas de las diferentes civilizaciones, ha sido la violencia la característica principal de toda esta etapa. Salir de la prehistoria no significa pasar de los palos y piedras a los misiles y bombas; salir de la prehistoria no significa, explotar a los pueblos a través de las deudas y la miseria, en lugar del látigo y la esclavitud. Salir de la prehistoria significa dejar atrás la violencia y la dominación de cualquier ser humano sobre otro ser humano. Se trata de un salto en la conciencia, un cambio de mentalidad y un cambio también en el sistema de relaciones y de la organización social. Estamos hablado de una transformación personal y social simultánea. Para salir de la prehistoria necesitamos no sólo una sociedad de mayor justicia y libertad, necesitamos también un cambio interno, un cambio de mentalidad, un despertar de la conciencia a un estado de mayor lucidez y amplitud.

Se suele considerar a la no-violencia como una postura ingenua. Hoy, en que no hay modo de detener el espiral de violencia, en que pronto tendremos dictaduras mundiales tratando de establecer el orden y la paz, en que pronto el terrorismo tendrá capacidad nuclear y química, en que la delincuencia común toma características masivas. Hoy, después del fracaso de 20 civilizaciones y del fracaso de Occidente en que ni Napoleón, ni Stalin, ni Truman, ni Franco, ni Pinochet, ni Castro, ni el Ché, y tantos otros que creyeron y creen que con la violencia lograrían una sociedad mejor, digo que la violencia corresponde a una etapa muy primaria de la humanidad y que mas vale que maduremos antes de que sea tarde. En un sistema en que el 80% de la humanidad sufre por falta de salud, educación, alimento, y abrigo, me parece que nadie está en condiciones de darnos cátedra de algo. Esta sociedad, basada en el poder y la violencia, está provocando mucho dolor. Esta sociedad no funciona y tendremos que organizarnos y cambiarla.

La violencia es la respuesta que damos cuando el miedo invade el alma. Mientras mas grande es mi miedo, mas violento es mi comportamiento. Mientras más insegura sea la sociedad, mas violenta será su organización.

Acompáñenme en un breve ejercicio. Observen en ustedes mismos situaciones sufrientes que pueden estar viviendo. En la familia, el trabajo, o con la pareja. Pregúntense ahora cual es el temor que está en la base de ese sufrimiento.

La conciencia trata de alejarse del sufrimiento y trata de escapar del temor. Si hay algo insoportable, es experimentar temor. La conciencia busca negarlo, olvidarlo, se fuga de esa vivencia. Cuando la conciencia roza el temor, la violencia se apodera de ella.
Así la conciencia se fuga, huimos de esta experiencia existencial. Huir del propio miedo se ha transformado en nuestra vida cotidiana. Olvidar la propia vida, olvidar el sinsentido en que vivo, olvidarlo en la telenovela, olvidar la vida con la droga y el alcohol. Pero mientras más tratamos de olvidar el temor, este crece con mas vigor y con él crece también la violencia en nuestra conciencia.

¿Cómo se vence entonces el temor, como nos liberamos de la violencia en la propia conciencia y cómo humanizamos la sociedad en que vivimos?

No es posible extirpar la violencia como si fuera un cáncer. Tampoco se la elimina con una violencia mayor. Eso ya se ha hecho por miles de años. La violencia es un animal raro: toda acción que se realice con su misma sustancia, la hará crecer. La violencia crece destruyendo y alcanza su máximo desarrollo cuando lo ha destruido todo.

Que hacer entonces?
Imaginen que a un costado de un sistema monstruoso y violento creara yo otra cosa, algo muy pequeñito, pero basado en otro sistema de relaciones y de valores, algo completamente distinto, basado en lo humano, la no violencia, la libertad de creencias y la solidaridad. Para el sistema monstruoso sería muy difícil detectar algo que funciona fuera de su esquema; algo que no funciona en base al poder, la violencia y el dinero. En realidad le parecería una comunidad pintoresca y no registraría peligro. Ahora imaginen que ese pequeño modelo de sociedad fuera expandiéndose y creciendo en el interior mismo de la monstruosidad. Imaginen que esa creación fuera creciendo al interior del sistema monstruoso a pesar de que éste sigue aumentando la violencia y destruyéndose a sí mismo Si esto es posible, crearíamos un movimiento en el interior de la sociedad violenta, que se desarrolla a una velocidad relativa muy grande, ya que crece en la medida que el sistema se debilita.

Por otra parte, para terminar con la violencia personal, es necesario hacer crecer en uno la fe interna. Esa fe, esa fuerza esta adentro del ser humano, adentro de ti y adentro de mí. En cada uno de nosotros existe algo muy grande que no se deja ver, porque está cubierto por el temor y el sufrimiento. Cuando decidimos cambiar nuestra vida y tomar el camino de la no violencia, tomaremos contacto con eso muy grande que vive al interior del ser humano.
Esa fe interna que al principio la experimentamos tenuemente, poco a poco va ir creciendo y haciendo retroceder a la violencia.

Entonces, para hacer retroceder a la violencia tenemos que hacer crecer al interior del ser humano y al interior de la sociedad un elemento que en proceso sea capaz de diluir y reorientar la onda expansiva de la violencia que estalló en el principio del tiempo. Tenemos que hacer crecer al interior de la sociedad un movimiento social no violento y tenemos que hacer crecer la fe en el interior del ser humano.

¿Cómo hacemos esto?

El primer paso es personal y lo tiene que dar cada uno. El primer paso es una decisión que hace cada uno en la intimidad.
Acompáñenme en la siguiente meditación. Para meditar lancen las frases que les leeré a la profundidad de la mente y el corazón.
"¿Quiero superar la violencia que hay en mi interior?"
Si es así, afirmen en silencio: "Sí, quiero superar mi violencia interior"

"¿Quiero ayudar a otros a superar el sufrimiento?"
Si es así afirmen en silencio: "Sí, quiero ayudar a otros a salir del sufrimiento"

"¿Creo posible que yo y mi gente actuemos sin violencia?"
Trata de afirmar en tu corazón: "Si, es posible actuar sin violencia"

Ahora para terminar esta reflexión, toma contacto con tu fuerza y tu fe interior y siente su expansión.

Bueno amigos, estos sentimientos quería transmitir para ustedes.
Esta todo en crisis, pero también está en crisis la violencia como forma de resolver los problemas. Esta crisis abre la posibilidad para salir de la prehistoria y comenzar a construir la historia cálidamente humana. La violencia es la respuesta al temor de la persona y de la sociedad. Es posible hacer retroceder la violencia haciendo crecer la fe al interior del ser humano y haciendo crecer un movimiento social solidario y no violento al interior de esta sociedad monstruosa. Por último dijimos que el primer paso es la decisión personal de superar la violencia en la propia conciencia y ayudar a otros a superarla.


Muchas gracias, para todos paz, fuerza y alegría.